Thursday, February 2, 2017

#DetoxEducativo (DIOS)

#DetoxEducativo

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Recientemente compartí la intención de comenzar un espacio educativo en esta página. Un acercamiento crítico y académico a ciertos temas que me parecen importantes. Como mencioné anteriormente, es posible que alguna información suene problematizadora y hasta “escandalosa”. La intención es aportar el conocimiento académico en estos temas, pero en un lenguaje accesible y sencillo. No pretendemos establecer una verdad absoluta con los argumentos que presentemos sino, todo lo contrario, provocar un diálogo respetando y afirmando la diversidad; y en el cual todos y todas podamos aprender.

He decidido comenzar con tres temas que me parecen fundamentales para trabajar todo lo demás. Estos son: Dios, Cristianismo y Biblia.
Arrancamos mañana…

#DIOS (I)
Estaré trabajando los temas en pequeñas secciones para que la lectura no sea muy extensa.
Introducción:
Hace un tiempo mi hija me preguntó, durante un viaje en avión, que si estábamos en el cielo por qué razón no veíamos a Papá Dios. Era mucho más fácil, cuándo me hacía este tipo de preguntas “teológicas”, decirle: “Papá Dios está en el cielo”; que intentar explicarle el concepto de omnipresencia, omnisciencia, etc… También era más fácil decirle “Santa Claus” es un anciano barrigón que deja juguetes el 24 de diciembre; que explicarle los conceptos culturales que inventamos para manetener viva una tradición. No estaba mal, para mantener una ilusión,  que creyera que un viejo barrigón que le dejaría juguetes si se portaba bien; pero llegó el momento en que creció y maduró. Aquella creencia infantil ya no era cónsona con su etapa de vida. También hacía sentido, cuando éramos infantes, lo que nos enseñaron acerca de “Papa Dios”; pero crecimos y maduramos.
Desgraciadamente, la mayoría de la gente que afirma creer en la existencia de Dios, lo hace desde una perspectiva infantil la cual cada vez hace menos sentido para la gente que nos rodea. Cuando alguien dice, como Nietzche: “Dios ha muerto”; o como Hawking: “No es necesario Dios para explicar la vida”; ¿a qué se refieren realmente? No es tanto la negación absoluta de una “Trascendencia” (la cual much@s, por no poder ni probar ni negar, se hacen llamar agnóstic@s) sino, más bien la irrelevancia de le fe ciega e irracional en un Dios (antropomórfico) con cualidades humanas, pero intensificadas, que se resume de la siguiente manera:
Un Hombre (masculino) con vestiduras blancas sentado en un trono en algún lugar de la estratósfera que necesita le recuerden lo que cada cual necesita a través de una rutina llamada oración y que vela quién es “bueno” o “malo” para retribuirles con algo llamado bendición o castigo. Si la Divinidad se limitara a esto, me declararía personalmente ateo; y la fe de las religiones monoteístas del mundo me parecerían la ignorancia más miserable. Nietzche tenia razón, “Dios ha muerto”. A finales del siglo 19 se percató de que la afirmación infantil e inmadura de tal “Dios” ya era irrelevante en el mundo. ¡Cuánto más en el siglo 21!
No pretendo señalar ni juzgar a quienes sostienen este tipo de discursos; pero lo que de infantes podía ser relevante, de adultos ya no lo es…
Comencemos por lo más básico:
¿Por qué le llamamos “Dios”?
¿Que nos aporta el Judaísmo al concepto de divinidad que el Cristianismo afirma?
¿Cómo evolucionó el concepto de lo Divino en las Escrituras de Israel?
¿Si ya no podemos afirmar este “Dios” entonces por qué continuar teniendo fe? 
Intentaremos responder algunas de estas preguntas en los próximos días…

#DIOS (II)
¿Por qué llamamos Dios a ese Ser Supremo, Trascendencia, Fuente de Vida, Creador; o como lo llamen distintas personas en distintos contextos y de distintas tradiciones? La razón principal es por la influencia griega.
Los escritos que componen la Biblia, como la recibimos hoy, fueron transmitidos originalmente al pueblo judío en hebreo y algunas porciones en arameo. Ambos son idiomas muy antiguos. Eventualmente, debido al intercambio cultural en Israel, se comenzó a traducir a otros idiomas:  al arameo (targúmenes); y al griego para aproximadamente el siglo II a.C. La cultura griega (helenista) antigua era politeísta; y existía un panteón con un sinnúmero de divinidades cuyos hechos e historias eran narrados en una amplia mitología que hemos recibido. Zeus era probablemente el dios más popular de estos, pero no es el primero. Este era nieto de Gaia (Tierra) y Uranós (Cielo) e hijo de Cronos (Tiempo).
Para el siglo V a.C. aproximadamente, los filósofos griegos como Sócrates (al menos lo que sus discípulos escribieron de él), Platón y Aristóteles comenzaron a adoptar la idea del monoteísmo (un solo Dios) y rechazaron el politeísmo (muchos dioses) como supersticiones del vulgo. A este Ser Supremo (el Uno, el Bien Supremo, el Motor Inmóvil, entre otros epítetos) lo llamaban el “Zeós”, obviamente derivado del principal dios de la mitología griega Zeus. Este término (Zeós) es el que se utiliza en el Nuevo Testamento y en la traducción al griego de la Biblia hebrea. Más adelante, en el siglo IV a.C., se traduce la Biblia del griego al latín, y a su vez se traduce “Zeós” por “Deus” (latín); finalmente en español: Dios.
Como podrán entender por toda esta enredada explicación, Dios no es un nombre, ni mucho menos una palabra que pueda definir a quien nos referimos cuando decimos: Dios. No lo puede definir porque tampoco lo puede limitar. Por tal razón, los judíos en sus escritos sagrados no le llamaban Dios, ni tampoco de una sola manera, porque debía seguir siendo un misterio imposible de comprender plenamente y que trascendía cualquier reflexión o pensamiento humano. Un acercamiento a algunas de las maneras de los judíos referirse a “Dios” nos puede brindar una idea más clara. Mañana veremos algunas de ellas…

#DIOS (III)
Más adelante entraré en más detalle, pero por el momento, me limitaré a plantear que el consenso en la Academia es que la Biblia hebrea es un entretejido de escritos, colecciones y tradiciones. Algunas más antiguas que otras. El orden (canónico) en que los recibimos no es el orden cronológico en que fueron escritos. Estas distintas tradiciones presentan la Divinidad de diversas maneras, incluso con distintos nombres. Un ejemplo de esto lo encontramos en Génesis. El consenso es que el segundo capítulo es más antiguo que el primero; o al menos que procede de una tradición más antigua (la tradición Yavista {¿siglo 9?} para quienes estén relacionados con el tema, aunque en otro momento abundaremos más sobre esto; y el primer capítulo, la tradición sacerdotal del siglo 6 o 5 a.C.).
Del capítulo 1 al capítulo 2:3, si leemos en su idioma original, se llama a Dios: “Elohim”. Ahora bien, “El” era el nombre de una divinidad cananea muy antigua. Las tradiciones (elohistas) que utilizaban dicho nombre eran del norte (para el siglo 10 o 9 a.C.), la region que se conocía como Israel y luego Samaria. Las tradiciones que procedían del sur (Judea) utilizaban mayormente el nombre YHVH. Este nombre lo encontramos en el capítulo 2:4 en adelante donde se le llama: “YHVH Elohim”. Lo interesante es que ambas tradiciones se han perpetuado en el mismo texto bíblico, dando paso a la diversidad en el entendimiento de la Divinidad en las escrituras hebreas. No solamente son distintos nombres. Vemos, además, que se presentan distintos aspectos divinos.
Elohim es el Trascendente que crea todo por medio de su palabra. YHVH es el Inmanente (cercano) que crea con sus manos, y fíjense en los atributos antropomórficos (forma humana) que tiene YHVH. Camina en el huerto con Adán, habla, no parece ser omnisciente (no parece saber lo que hicieron Adán y Eva, no parece saber lo que hizo Caín, etc.)
Elohim es Trascendente y el superlativo. La terminación “im” hace el nombre plural. Podría traducirse como Majestades. Sin embargo, se refieren a Elohim en singular. Por ejemplo, en el primer verso: “En el principio creó Dios…” (Bereshit bará Elohim en hebreo) el verbo es singular; aunque “Elohim” sea plural. ¿Cuál es la explicación? En hebreo no existe el superlativo (el más grande en comparación) por lo tanto se utiliza el plural como manera de expresarlo.
YHVH es el Inmanente, es cercano. Se presenta con cualidades humanas para proyectarlo como el Dios personal que interviene con su creación. Hay algo más con dicho nombre. Su origen es un misterio. En el próximo espacio explicaremos más sobre el sentido del nombre YHVH y otras maneras de las Escrituras hebreas referirse a Dios…
Ahora bien, síganme en esto, ambos nombres son una muestra de que la teología judía no limita a Dios, todo lo contrario, presentarlo de maneras tan distintas acentúa el Misterio…

#DIOS (IV)
Hasta el momento he intentado comenzar a demostrar que no había una manera única, homogénea, para hablar de Dios en las Escrituras de Israel. Los nombres que se adjudican a Dios en el texto son un testimonio de que el MISTERIO solo puede ser comprendido de manera imperfecta e incompleta. No hay una manera definitiva ni absoluta para los judíos referirse al "Dios de Israel".
Elohim se presenta como el Dios trascendente, YHVH Elohim como el inmanente en el texto de Génesis. Hablemos un poco de YHVH.
En el hebreo antiguo no existían vocales. Por tal razón las consonantes Y-H-V-H (tetragramatón) componían el nombre que se le adjudica a Dios en más de 6,800 ocasiones en el Tanak (Biblia hebrea). La pronunciación de este nombre no la sabemos. Aproximadamente en el siglo 8 d.C. los masoretas insertaron en su texto de la Biblia hebrea lo que hoy son las vocales. Le insertaron a las consonantes YHVH la "e" y la "a" (probablemente en un intento de unir YHVH con las vocales de Adonai). La pronunciación en español termina siendo algo así como Yehvah. Sin embargo, no se pronuncia así pues sería un nombre femenino (terminación en -ah). Personalmente no tendría problema con eso, pero los judíos de la época medieval sí lo tenían. Por tal razón much@s adoptan la pronunciación "Yahvé". Entiendo pues, que no hay ninguna razón para utilizar la traducción "Jehová". Las traducciones modernas la han eliminado; y hasta la versión Reina Valera Contemporánea. 
Sin embargo, toda esta discusión (y es una bastante pronunciada en el mundo cibernético) me parece estéril. No perderé mi tiempo discutiendo cómo debe pronunciarse el nombre porque ese no es el sentido del texto originario. Precisamente YHVH tiene su origen en "ehyeh-esher-ehyeh" (Yo soy el que soy). El relato de Éxodo 3:14 menciona este como el nombre del Dios que convoca a Moisés. La traducción sería: Soy el que soy, o Fuí el que fuí, o Seré el que seré; pues los verbos en hebreo son muy distintos al español. Es por eso que algunas versiones lo traducen: El Eterno. Este es el sentido del nombre; o también "La totalidad del ser" (como lo presenta Paul Tillich: "The Ground of all being"). Ahora vemos que "ehyeh asher ehyeh" no es tanto un nombre sino una expresión de la Divinidad, incluso más que mencionar el nombre se trata de experimentarlo. 
En el caso de YHVH vamos por la misma línea. Probablemente proviene de un verbo árabe antiguo (Yhw). Se encontró una región con este nombre para aproximadamente el siglo 13 a.C. Su raíz significa soplo. 
Estas consonantes son aspirantes en hebreo y la H, que se repite en dos ocasiones, representa aire o soplo (última letra de "ruah" en hebreo: espíritu, soplo, aliento, aire). No quiero extenderme demasiado en esto, pero el punto es que hay una imagen de aire, soplo o aliento en este nombre. En muchas interpretaciones rabínicas se considera YHVH el sonido de la respiración. Incluso cuando los que transcribían el texto llegaban a un pasaje donde se encontraba YHVH, antes de ponerlo por escrito, respiraban. Esto para experimentar primero el nombre antes de escribirlo. El sentido es que la vida (respiro, aire) depende de YHVH. Esta es la razón de textos como los del salmista: "todo lo que respire alabe a Yahveh". Además, YHVH es inmanente (cercano) como el aire que se respira... 
Ahora bien, como dije anteriormente, son los textos en que se presenta YHVH aquellos que más utilizan el antropomorfismo (atributos humanos a la Divinidad). Aquí comenzaremos a complicarnos un poco más y comenzarán algunas "crisis de fe". Pero con un poco de paciencia, espero que puedan comprender a dónde quiero llegar. No para que estén de acuerdo con todo lo que escribo, sino para que podamos liberarnos de algunas imágenes que se presentan sobre fe y espiritualidad que, en mi opinión, son tóxicas.
En el próximo espacio consideraremos la manera en que se utiliza el antropomorfismo en la presentación de YHVH, sobretodo en los textos del Pentateuco y cómo puedo interpretar  estos textos. Luego veremos otros nombres divinos y que relevancia tiene todo esto para nosotr@s hoy en un intento de crear un discurso sobre "Dios" que haga sentido...

#DIOS (V)
Pasemos a un tema que probablemente sea incómodo para alguna gente...
Hablemos del antropomorfismo (presentar la Divinidad con cualidades humanas), específicamente en la presentación de YHVH en el Tanak (Biblia hebrea). Para comprender las razones por las cuales las tradiciones que comienzan a utilizar el nombre YHVH lo presentan con cualidades humanas debemos comprender el contexto en el cual se originaron. El consenso de l@s exégetas es que esta tradición, conocida como la "Yavista", (parte de la famosa "hipótesis documentaria" que discutiré más adelante cuando llegue al tema de Biblia con sus fotalezas y debilidades) es la que aporta el nombre YHVH al texto hebreo; y se originó para el siglo 9 a.C. aproximadamente. En esta fecha se estaba desarrollando en Israel la monarquía (gobierno centralizado con un rey). Es posible que quienes comenzaron a poner por escrito estas tradiciones, que originalmente eran orales, (el hebreo comienza a existir como escritura para el siglo 10 a.C. aproximadamente) hayan sido funcionarios al servicio del nuevo monarca. Su teología y entendimiento de la Divinidad estaba circunscrita a este contexto. Entiendan algo: pueden creer o no que la Biblia llega a nosotr@s por inspiración divina; sin embargo, el hecho de que la influencia del contexto histórico, sociológico y cultural de los autores está presente en el texto es innegable (más adelante abundaremos).
Por esta razón YHVH se presenta como un rey humano, aunque magnificado. Es el dueño del huerto; lo siembra Él mismo (Gen. 2:8); sitúa al hombre como trabajador de su huerto (Gen. 2:15); expulsa a los humanos de su región (Gen. 3:23-24); tiene grandes conflictos con la humanidad hasta el punto de sentir arrepentimiento (Gen. 6:6). Estas son características humanas. YHVH es el Rey de Israel para cuando se ponen por escrito estos textos y justifica la empresa de un rey en Israel, a su imagen, en el siglo 9 a.C.
Ahora bien, continúa en el Pentateuco, luego de los primeros capítulos de Génesis, la historia de YHVH, no tanto como rey del mundo, aunque lo es, pero su enfoque como rey de Israel. Entendamos algo: todas las naciones en la antiguedad, desde las más desarrolladas hasta las compuestas por tribus y clanes tenían su propia divinidad, o varias. Estas divinidades tenían como función, en la mayoría de las ocasiones, sustentar la vida del pueblo. Por tal razón sustentaban la agricultura por medio de lluvia y fertilidad; pero también eran dios@s guerrer@s. La guerra era parte fundamental de la vida y subsistencia de las civilizaciones antiguas. Continuamente tu clan, tribu o ciudad estaba en amenaza de invasión. El poderío de un pueblo se medía por su fuerza militar y por la extensión de tierra que pudiesen conquistar. A nivel religioso, los dioses y diosas de las naciones que conquistaban a otras se entendían como los más poderosos. De hecho, en ocasiones reemplazaban a los de las naciones conquistadas. Israel se desarrolla como nación en este contexto. La teología hebrea refleja esta realidad contextual. Por tal razón YHVH ahora es el rey de Israel, no solo para sustentar al pueblo y proveerle, sino también para defenderlo. YHVH es el único Dios en las Escrituras hebreas, por tanto el más poderoso. Sin embargo, se presenta con las características que en la antiguedad se presentaban las divinidades: un Dios tribal, es decir, que está a favor de su grupo, en este caso Israel; y convierte en enemigos a tod@s aquell@s que no sean parte de este grupo étnico y no conozcan por tanto al Dios de Israel. Esta visión teológica va a irse transformando eventualmente y las mismas Escrituras de Israel son testigo de dicha transformación. Sin embargo, esta teología temprana explica la manera tan compleja que YHVH (varón de guerra en muchos versos, por ej. Éxodo 15:3) es presentado como un Dios sanguinario, ambivalente (en sus cambios temperamentales), que hasta apoya la violencia, la opresión y hasta el genocidio. En el próximo espacio veremos claramente algunos ejemplos de lo que estamos hablando. Algunos los llaman textos de terror, otros textos oscuros, pero la realidad es que están ahí y no nos quieren enseñar cómo lidiar con ellos; pero son parte de la Biblia nos guste o no. Muy poca gente se atreve a "meterle mano" a estos temas, pero hay que hacerlo y confrontarlo. Si alguien entiende que esto le afecta negativamente, en confianza puede dejar de leer aquí porque todavía falta por abundar; sin embargo estoy tratando de ser absolutamente honesto porque también he tenido las mismas "crisis de fe" en mi vida; y hoy, a pesar de mis crisis, afirmo la fe y la espiritualidad pero de una manera distinta con un mayor entendimiento, consciencia y madurez...
Para quienes decidan continuar, en el próximo espacio hablaremos más en detalles sobre estos textos "de terror" y los nuevos entendimientos sobre Dios que aportan las escrituras hebreas, el desarrollo de YHVH, no solo como Dios de Israel sino como Dios universal, los otros nombres, y qué aporta Jesús a todo este tema...

#DIOS (VI)
Continuemos con YHVH y el entendimiento teológico antropomórfico con que lo presentan los autores en las Escrituras de Israel. YHVH se muestra en muchos de los textos más antiguos como un Dios con características humanas, específicamente como el rey de Israel. Este rey es guerrero y a la vez compasivo; vengativo y a la vez amoroso; protector y destructor. Ya desde muy temprano en el Pentateuco comienzan las ambivalencias en el carácter de YHVH.
Como mencioné ayer, en Génesis 6 se arrepiente de haber creado a la humanidad. Cuando llama a Moisés en Éxodo 3 para que sea el libertador de Israel, ¡acto seguido le sale al encuentro para matarlo! ¿La razón? Que no habían circuncidado a su hijo (Exo. 4:24-26). Luego comienzan los dilemas entre YHVH y Moisés por causa de Israel. Un ejemplo de esto es Números 11 en donde Moisés, cansado por la rebeldía del pueblo, pide a YHVH que lo libere de tal carga o lo mate, a lo cual YHVH responde otorgándole ancianos en quien pueda delegar. Sin embargo, en Números 14 es YHVH quien quiere destruir al pueblo por su rebeldía; y es en esta ocasión Moisés quien lo convence que no lo haga (Num. 14:18-21). Más adelante vemos el capítulo 31 de Números donde se narra que YHVH ordena la venganza contra los madianitas que implicó genocidio. Mataron los hombres, destruyeron todo y mataron luego todos los niños y mujeres que no fueran vírgenes, y a las vírgenes las tomaron para sí. YHVH ordenó la destrucción de todos los pueblos que habitaban la tierra de Canaán. Para esto se valió del ejército de Israel; pero en ocasiones el mismo YHVH intervenía con elementos naturales para llevar a cabo las matanzas. No olvidemos también que debido a la rebeldía del faraón egipcio, todo un pueblo compuesto por gente que nada tenía que ver con el asunto entre YHVH y el faraón, tiene que sufrir los embates de terribles plagas y terminar en la muerte de niños inocentes para YHVH liberar a Israel de manos del faraón. ¡Increíblemente algunos textos sugieren que fue el mismo YHVH quien endureció el corazón del faraón! (Por ejemplo Éxodo 9:12, 35, 10:20,27, 14:8) Podría mencionar muchas otras cosas, pero dejémoslo aquí.
Esta teología de YHVH es comprensible desde la perspectiva de un pueblo oprimido que pretende narrar sus orígenes con YHVH como su fundador y libertador. Un testimonio de una civilización muy antigua con una manera de interpretar la vida y el mundo muy distante a la nuestra. Una sociedad que existía debido a guerras y conquistas a un precio muy sangriento. El judaísmo encuentra en sus Escrituras el testimonio de la salvación de Dios a Israel. Sin embargo, este Dios es enemigo de todas las demás naciones que no apoyan aI Israel y que no afiman a YHVH como el más poderoso Dios. Es un Dios tribal, y su tribu es Israel. Ahora bien, este Dios antropomórfico, tribal, sanguinario, vengativo y ambivalente no me hace sentido hoy. Por tal razón, (y es la causa principal por la cual quise comenzar este serie de espacios educativos con el concepto Dios) al decir que creemos en Dios, o que afirmamos el Dios de la Biblia, ¿qué estamos diciendo?
En el siglo 21 tenemos un entendimiento bastante amplio sobre la vida, el Universo, entre otras cosas. ¿Podríamos afirmar que el Dios creador y sustentador del Universo, que contiene trillones de planetas y estrellas y billones de galaxias, es este Ser antropomórfico que se arrepiente, cambia de parecer y está dispuesto a aniquilar inocentes por un “pueblo elegido”? A mí no me hace sentido. Tampoco definen lo que afirmo cuando afirmo la existencia de Dios y la espiritualidad. La Fuente de la Vida y Amor, el Creador, el Trascendente e Inmanente, La Base del ser (Tillich) tiene que ser mucho más que esta vision limitada que presentan la interpretación de Dios y la salvación de Dios por parte de estas culturas antiguas en muchos de los textos de las Escrituras.
¿Qué hacemos entonces? ¿Descartamos a Dios? ¿Descartamos cualquier relevancia que la religion o la Biblia pueda tener en nuestra vida?
Agraciadamente hay otras voces, otras teologías en las Escrituras. Hay un desarrollo en la presentación de YHVH que eventualmente sucede en las mismas. En el próximo espacio analizaremos el desarrollo del entendimiento de YHVH hasta mostrarse como el Dios universal. Además los otros nombres con que se presenta y que muestran la diversidad del entendimiento sobre Dios, y sí, llegaremos a Jesús y su aportación…

DIOS (VII) 
Nuestro entendimiento de la Divinidad, (independientemente se asista a una iglesia o no, pues vivimos en una sociedad culturalmente cristiana) por lo tanto, ha sido influenciado por muchos de los textos que mencionamos en el espacio anterior (#DIOS VI). Todas estas historias acerca del testimonio de las Escrituras judías sobre Dios nos han sido enseñadas de manera literal desde infantes, y sin ningún tipo de interpretación. ¿Recuerdan la historia sobre mi hija en el avión que conté al inicio? Eran modelos (el Dios en el cielo) que entendíamos como los más sencillos y efectivos para enseñarle a nuestr@s hij@s. Modelos que sirvieron su propósito, pero a su vez nos crea un concepto tergiversado de un Dios antropomórfico que se comporta de manera ambivalente; que se parcializa con los que piensan como piensa nuestra propia "tribu" (llámese iglesia, religión, denominación, etc.) y se declara enemigo de quienes piensan de manera distinta. Este Dios tribal que afirmamos (porque ya está arraigado en nuestro subconsciente), sin entender el contexto en que se desarrollaron aquellos textos que he intentado explicar, hacía sentido a civilizaciones pre-científicas, tribales, con un entendimiento limitadísimo del mundo. Sin embargo, hoy nos deja ante una cruda realidad: tener fe en dicho modelo de Dios funcionó para explicarle a nuestr@s hij@s un concepto abstracto de una manera sencilla; pero ese modelo no es efectivo ya. Dejamos de creer en "Santa Claus", crecimos; y una fe "kindergarten" no es suficiente. ¿Continuaremos afirmando hoy cualidades divinas que se desprenden de una lectura literalista y hasta reduccionista de estos textos hoy?
Ahora bien, estas imágenes no son la única voz que encontramos en las Escrituras de Israel para referirse a la Divinidad. ¿Coexistían diversos entendimientos de Dios que recibimos en estos testimonios escritos? Aparentemente sí. Otros nombres que se utilizan son el Adonai (por lo general en referencia a la capacidad creadora y sustentadora), Roi (el que ve), Roeh (el pastor), Sabaot (el de los ejércitos); y también imágenes como la Madre Águila que cuida sus polluelos (Deuteronomio 32:11). Todo esto es testimonio de que las tradiciones hebreas no limitaban a Dios a un entendimiento único y absoluto; sino que la diversidad demuestra lo heterogeneidad de su teología.
Incluso YHVH no solo se presenta como el Dios antropomórfico exclusivo de Israel. Otros pasajes parecen describir a YHVH como un Dios universal que es inclusivista (que incluye) y no exclusivista. Un Dios que ama a la humanidad y que de alguna manera sustenta a todos y todas. ¿Cómo surge esta vision universalista de YHVH?
Los nuevos contextos requirieron nuevas interpretaciones relevantes a su realidad. Un evento que afecta de muchas maneras la teología judía (del sur, Judá, pues el norte había desaparecido desde el siglo 8 a.C.) es el exilio babilónico del siglo VI a.C. En el 586 a.C. culminó una serie de invasiones y deportaciones por parte del gran imperio Babilonia en Jerusalén. Los deportados en tierra babilónica confrontaron serias crisis teológicas entre otras. Durante este período de casi 70 años hay un gran desarrollo de la fe judía. Entre otras cosas (hay un consenso en la Academia en cuanto a esto), se compilan las tradiciones en un solo libro, lo cual sería el antecesor de lo que eventualmente sería el Tanak (Biblia hebrea) aunque no completa. Además la crisis dio paso a nuevos entendimientos teológicos, tanto por los nuevos insumos culturales que recibieron tanto de Babilonia como de los medo-persas eventualmente, como por el interés de sostener la racionalidad de su fe monoteísta ante las nuevas mitologías que enfrentaban con resistencia como parte del intercambio cultural. Dios ahora no era uno guerrero y triunfante entre un panteón de dioses (pues hay atisbos en el A.T. no solo de monoteísmo sino de monolatría {adorar a un dios por encima de otros dioses, pero sin negar la existencia de estos}; por ejemplo Salmos 82:1, 86:8); sino que es el Dios universal que dirige los destinos de las naciones según sus propósitos. Los profetas oraculares de Israel juegan un rol importantísimo en esto. Así por ejemplo tenemos un Isaías (deutero-Isaías para quienes sepan) en Babilonia afirmando que la casa de oración es para todas las naciones. Tenemos a los profetas afirmando el oráculo (así dice el Señor…) de YHVH para las naciones (Isaías 56:7). Tenemos un profeta post-exílico, Malaquías, afirmando que ¡Dios es padre y creador de TODOS! (Malaquías 2:10) Esto es un desarrollo y amplia madurez en el entendimiento de YHVH ahora como Dios universal. Se trata de una nueva consciencia de Dios y de la espiritualidad. Finalmente, hay una literatura de protesta también que comienza a surgir en el período post-exílico (siglo V a.C. en adelante). Un ejemplo de esto es el libro de Jonás. Este profeta, que representa posiblemente el Yavismo más tradicional, entiende a Dios como uno exclusivo de Israel y se niega a profetizar a Asiria. Al final del relato YHVH confronta al profeta con la pregunta: ¿Vale más su reputación de profeta, su religiosidad exclusivista que miles de personas inocentes y hasta animales de Nínive? (Jonás 4:11 paráfrasis mía)
La nueva consciencia que se presenta en las Escrituras de Israel es la de un Dios universal que abre los brazos al mundo; inclusivo y no exclusivo y nos invita a hacer igual. Exactamente la consciencia que adoptaría y afirmaría un artesano de Galilea a principios del primer siglo…

#DIOS (VIII)
Entonces alguna gente propone que Dios se reveló progresivamente en las Escrituras. Personalmente pienso que es una manera reduccionista de tratar el asunto. Otras personas pretenden continuar afirmando los modelos antropomórficos de Dios en pleno siglo 21 lo cual opino que es desastroso. ¿Qué alternativa propongo? Afirmo la existencia de la Divinidad (tengo abundantes razones, y no se circunscriben a un libro, aunque respeto a mis amig@s ateístas y agnóstic@s). Afirmo la importancia y trascendencia de la espiritualidad en el ser humano. Finalmente afirmo, sí afirmo, la relevancia de las Escrituras para mí como cristiano (respetando también las demás tradiciones). Por lo tanto propongo una respuesta: Dios es más, infinitamente más, de lo que cualquier reflexión humana puede concluir. Es más que nuestras teologías. Es más que nuestros credos. Es más que la religión cristiana, budista, judía, afroantillana, etc. Es más que un razonamiento de seres humanos que vivieron hace 3000 años e intentaron explicar lo inefable en su límitado lenguaje y entendimiento del mundo y la vida. Dios es más que un varón de guerra; es más que un Dios tribal que se abanderiza con una sola etnia; es más que un varón de larga barba sentado en un trono cual monarca de la edad de bronze; es más que un Ser que solicita matanzas de los enemigos de un solo pueblo; es más que un Hombre magnificado que pasa corajes, que se arrepiente, que cambia de parecer, que castiga o retribuye de acuerdo a un manual compuesto de diversas tradiciones y en distintas épocas... Dios tiene que ser más. Aparentemente, como he venido explicando, la literatura que surge del judaísmo fue conprendiendo esto y pasaron del entendimiento del Dios antropomórfico al Dios universal. Me parece que este es el sentido que debemos rescatar de las Escrituras. Este desarrollo del entendimiento de Dios es clara muestra de que nunca terminaremos de encontrar nuevas maneras de tener un atisbo de la Divinidad. De hecho Jesús afirmó esta evolución en el entendimiento de Dios y sus seguidores lo ampliaron. Mañana entraré de lleno a lo que Jesús presenta, y luego el Cristianismo afirmó; para luego culminar el tema de #DIOS con unas reflexiones finales sobre qué decimos cuando decimos Dios...

#DIOS (IX)
Si se fijan he decidido llamar este espacio #DetoxEducativo. Añadí el “hashtag” (#) a todas las publicaciones para que si a alguien le interesa puedan buscarlo de esta manera.
Algo importante que quise resaltar en la publicación pasada es que el testimonio del desarrollo en la reflexión acerca de Dios, de cual son testigo las Escrituras de Israel, es la esencia que debemos rescatar. Nuestro entendimiento de Dios no debe estar confinado a una teología estática, “cuadrada”, homogénea y absolutista. Todo lo contrario, según los nuevos contextos y entendimiento de la vida y la realidad, los seres humanos encontraron nuevos discursos, nuevos términos, nuevo lenguaje y nuevas maneras de reflexionar sobre, y hablar sobre la Divinidad. Desde las imágenes antropomórficas hasta las más trascendentales y universalistas.
Jesús de Nazaret (independientemente de la “cristología” de cada cual, tema que aún no trabajaré) es heredero de una enorme riqueza teológica que como judío del primer siglo recibe. De toda una extensa tradición rabínica en Israel en el siglo I d.C. ¿por qué razones resaltó tanto la de este rabí de Galilea? Por muchas razones, pero definitivamente una de ellas es por la aportación en cuanto al tema de Dios. Jesús se hace partidario de los discursos más universalistas acerca de la Divinidad y enseña que esta es la madurez en cuanto al entendimiento de lo Divino. Su entendimiento universalista de Dios provoca que sea un promotor del cruce de fronteras, todo tipo de fronteras. Esto es, fronteras políticas, porque Dios no está confinado a una tierra o un pueblo; fronteras étnicas y raciales; fronteras religiosas, porque Dios es más grande que cualquier tradición religiosa con todos sus ritos y mandamientos; y fronteras sociales, porque Dios es Dios de todos y todas con especial énfasis, según Jesús, en los pobres, marginad@s, oprimid@s y rechazad@s del mundo. Para Jesús no se trata de si Dios es YHVH o Elohim o está en el Templo o en Gerizim o en Roma. Se trata de quién es Dios; y para esto Jesús utiliza una imagen que aún hoy es problemática. Dios es Padre. ¿De quién? De todos y todas. Esto es un paso más allá en el entendimiento de Dios. Por eso enseña la oración (probablemente de una tradición aramea antigua) “Padre nuestro”. No era que quienes le escuchaban enseñar cómo debían orar eran perfect@s, o sant@s, ni mucho menos cristian@s... Sino que es Padre y punto. Por eso el autor del Evangelio de Juan en el capítulo 4 pone en boca de Jesús: “los verdaderos adoradores adoran al Padre…”.  Ahora bien, entendamos algo. Esto no limita a Dios a ser una figura masculina tampoco, no perdamos el hilo. Mateo y Lucas citan a Jesús en un discurso profético (oráculo de YHVH): “cuantas veces quise juntar a tus hijos como la gallina junta a sus polluelos”. Porque Dios es Padre y es Madre. Esto es otro nuevo entendimiento. Dios abre los brazos, cruza fronteras, es universal (para todos y todas)… Esto rompe con cualquier interpretación tribal de Dios y abre nuevos horizontes teológicos. Jesús nos enseña: Dios, el Trascendente, el Dios del Universo, está presente en la vida sin importar nuestas fronteras. Presente como Padre que sustenta la propia vida y el propio ser; presente como Madre que ama e invita a amar; tan cercano que podemos ser felices no importando nuestras circunstancias (esencia de las bienaventuranzas).
¿De qué hablamos cuando hablamos de Dios? Ya vamos llegando…

#DIOS (X)
De manera que hemos visto el desarrollo en el entendimiento de lo Divino que encontramos en el testimonio de las Escrituras de Israel y en las tradiciones de Jesús de Nazaret. Las comunidades judías que afirmaron a Jesús como el Mesías encontraron en la reflexión del discurso y la persona de Jesús nuevos entendimiento acerca de lo Divino. Eventualmente, al integrar elementos culturales greco-romanos (cultura helenística) a la reflexión con la entrada de gentiles o no-judíos a las comunidades (aunque desde hacía varios siglos esta influencia ya se estaba haciendo presente en el judaísmo), dicho entendimiento se fue ampliando mucho más. O sea, al naciente cristianismo, (posterior a la década del 80 d.C.) compuesto mayormente por comunidades no judías, no le hacía sentido hablar del “Dios de Israel” (únicamente) como encontramos en textos más antiguos ya discutidos. Ahora encontramos, por ejemplo, textos tardíos como el del evangelio juanino (probablemente para finales del primer siglo) que afirma: “tanto amó Dios al MUNDO…”. Esto es un desarrollo bien significativo desde las etapas más temprana del desarrollo teológico en que se presentaba a YHVH como una Divinidad bélica circunscrita a un pueblo. Encontramos otros textos que también reflejan este desarrollo. Así, por ejemplo, una carta adjudicada a Pablo, pero que el consenso en la Academia es que fue escrita por discípulos paulinos a finales del primer siglo (en otro espacio desarrollamos más esto). Me refiero a Efesios (1:23) donde presenta a Dios como quien plenifica la plenitud cósmica: “… el que llena todo en todos…”. Esto no solo es una visión universalista de Dios sino cósmica y supracósmica (en el cosmos y más allá del cosmos). Me parece que es la culminación de un desarrollo canónico (dentro del canon o libros aceptados en la Biblia) acerca del entendimiento de lo Divino. “Aquel que lo llena todo” en todos está lejos de las visiones antropomórficas más tempranas en el texto. Probablemente para la década del 80 o 90 también, Lucas pone en boca de Pablo un discurso a los atenienses en Grecia (Hechos 17:28) en el cual Pablo menciona que: “En Él vivimos, somos y nos movemos…”. ¿Qué les parece esto?
Casi 2000 años más tarde hemos avanzado bastante. Hemos descubierto mucho más. Entendemos mucha más del mundo, la vida y el universo. Para quienes afirmamos la relevancia de la fe es importante entender que hay nuevas categorías para afirmar el discurso de la fe y de lo Divino. Lo interesante es que no hay porqué descartar, o menospreciar las tradiciones antiguas; sino entenderlas en su contexto que es la única manera de hacerles justicia. El espíritu que veo en las Escrituras es uno de desarrollo, crecimiento y madurez en el entendimiento de Dios. Al menos hablo desde la fe judeo-cristiana, no invalido ni menosprecio otros entendimientos, otras culturas, otras reflexiones; pero hablo de lo que puedo hablar…
Ya estamos por terminar esta serie acerca de #DIOS. En la última parte presentaré cuál es el tipo de entendimiento acerca de Dios que para mí hace sentido y es relevante en el siglo 21…


#DIOS (XI)
Con este terminamos la serie #DIOS…
Los seres humanos han intentado entender lo Trascendente de distintas maneras. Estoy de acuerdo con el autor de la carta a los Hebreos que comienza su escrito afirmando: “Dios ha hablado… de muchas maneras (politropos-gr.) y en muchos momentos… (polímeros-gr.)”. Así como el Trascendente se ha “revelado”; (una palabra que merece una extensa discusión) y no solamente a Israel, que es el testimonio que tenemos en la Biblia; sino a otras culturas también. Asímismo, estas culturas han expresado en su propio lenguaje su entendimiento de lo Divino. Este entendimiento, como hemos presentado, fue desarrollándose y haciéndose relevante al contexto histórico. De esa manera llegamos al siglo 21.
Entendamos algo. El avance científico y tecnológico de los últimos 100 años de la humanidad podemos decir, sin temor a equivocarnos, que han sobrepasado por mucho el avance de los últimos 50,000 años del homo sapiens. Hoy comprendemos mejor el Universo que nos rodea. Sabemos que el planeta Tierra no es el centro, de hecho, no hay centro. Se trata de una expansión que está en continuo crecimiento a la velocidad de la luz. Para llegar a los confines del Universo viajando a 671 millones de MPH (velocidad de la luz), nos tardaríamos aproximadamente 13,500 millones de años; pero para ese entonces el Universo sería mucho más extenso. Hay aproximadamente 150,000 millones de galaxias con más de 100,000 millones de estrellas cada una. Se han descubierto estrellas que son 1,000 millones de veces más grandes que nuestro sol, eso solamente en nuestra Via Láctea. Hemos descubierto que la partícula más pequeña que compone la materia no es el átomo. Dentro de este, hay partículas más pequeñas que pueden serguir rompiéndose en partículas más pequeñas (subatómicas) hasta llegar a partículas que se especula que son al lado de un átomo, lo mismo que un átomo al lado del sol. Esto es interesante porque en una gota de agua caben aproximadamente 1,000 trillones de átomos. Cuán pequeñas son estas partículas, o porqué funcionan como funcionan es un misterio… El Universo, la vida, todo es un gran misterio que mientras más comprendemos más quedamos sin la capacidad de comprender. Y aún así pretendemos comprender, racionalizar, definir y enmarcar a quien llamamos Creador de todo.
Hoy, algun@s teólog@s han utilizado término como el Tremendo Misterio, lo Numinoso, el Trascendente-Inmamente, La Base del ser, La Fuente de la vida, La Fuente del amor. Hay una manera de sostener el discurso de la fe y la existencia del Trascendente que para mí hace sentido para una generación que está experimentando el avance de la ciencia y la tecnología a pasos agigantados. Definitivamente no es el antropomorfismo, ni tampoco enmarcar a Dios dentro de categorías humanas y personales. Algun@s lo llaman panenteísmo. No dije panteísmo, sino panenteísmo; y me parece completamente coherente con el espíritu del discurso bíblico judeo-cristiano que he estado presentando. Panteísmo es un concepto que mayormente se afirma en religiones orientales como hinduismo o budismo. En términos generales afirma que todo es Dios. Panenteísmo afirma algo distinto. Todo está en Dios y Dios está en todo. Dios sigue estando fuera de la Creación, pero también está en toda la Creación. ¿Recuerdan Efesios 1:23? El que lo llena todo en todos. ¿Recuerdan a Hechos 17:28? En Él somos, vivimos y nos movemos. Es la manera de hablar de lo Divino que hace sentido para mí. Si afirmábamos la omnipresencia y no teníamos problema en decir que en los anillos de Saturno o en los más profundo de los oceanos estaba Dios presente, también debemos afirmar que en esas partículas subatómicas que componen todo tambén Dios está.
Esto es una visión revolucionaria de lo Divino, y hace relevante el discurso de Dios en el mundo que nos tocó vivir… Las implicaciones de este entendimiento son muchas. Requiere nuevas terminologías y una teología dinámica dispuesta a evolucionar, crecer y madurar. Porque cuando hablamos de Dios, hablamos de mucho más…