Wednesday, May 13, 2015

¡El agua que no cae!

La sequía del '94 nos enseñó mucho, al menos a mí. Nos bañábamos con galoncitos de agua tres días a la semana. Aprendimos a valorar ese líquido sin el cual no podríamos existir. Uno de los problemas de vivir en una isla rodeada de mar es que pensamos que nunca se acabará el agua que podemos beber. Otro problema es que vivir en una isla nos hace pensar, en ocasiones, que somos la totalidad del Universo. Es difícil pensar que casi 1,000 millones de personas en el Planeta se duermen hoy sin haberse podido tomar un vaso de agua potable; que cientos de millones de niños tienen que decidir entre morir deshidratados o morir lentamente por beber agua contaminada.

Entonces, llega la sequía y recordamos la importancia del agua. Recordamos que en lo más mínimo que necesitamos, tiene que estar presente. Hemos dado por sentado que siempre habrá; que en cualquier momento abrimos el grifo, y sale el chorro. La realidad es que el agua, como todos los demás recursos naturales, no es ilimitada. 

La Tierra es la fuente de la vida porque contiene lo que necesitamos para vivir; pero los seres humanos nos hemos encargado de explotar y distribuir esos recursos. La distribución no ha sido equitativa, la pobreza y el hambre no se deben a falta de recursos, sino a la mala distribución de estos: superabundancia vs miseria. Por ejemplo, durante el 2010 en EU se consumió $10,000 millones en mantecado; con esos $10,000 millones se hubiese extirpado el hambre del mundo...
En cuanto a la explotación de la Tierra, el asunto es bien serio. No necesitamos tener un doctorado en ecología para entender el daño que hemos hecho a la capa de ozono, nuestras aportaciones al calentamiento global con el uso excesivo de iluminación y electricidad; calentamiento que está provocando el acelerado descongelamiento de los polos; la contaminación que provocan nuestros desechos que, debido a la superpoblación, cada día se convierte en un mayor problema. 

Nos han dicho muchas veces: hay que reciclar, hay que conservar energía, hay que hacer buen uso del agua, hay que buscar alternativas de energía renovable; pero, y ¿a quién le interesa eso? Todo lo medimos en términos económicos, y esa es, probablemente la fuente del problema. Por otra parte, la mayoría de las personas que afirman una fe religiosa, (hablo desde mi perspectiva como cristiano) no pueden encontrar una relación entre su fe y el gran problema ecológico. Sea porque piensan que la fe tiene que ver solamente con lo "espiritual" lo cual es un error, al menos desde la perspectiva del pensamiento judeocristiano; o sea porque piensan que este mundo no vale nada para Dios, pues todo será destruido y Dios creará un nuevo mundo para el disfrute de los/las creyentes. Pero, ¿y qué dice esto del Dios Creador que al crear la Tierra y todo lo que hay en ella dice que vio que era bueno? (Gen. 1) ¿Qué dice del Dios que, al presentarle a Jonás las razones para no destruir a Nínive, los animales fueron una de estas? (Jon. 4) ¿Qué dice del Dios que ordena a los judíos un año de "jubileo" para que, entre otras razones, la tierra descanse? (Lev. 25)

Así va la cosa en el relato de la Creación. Cuando Dios creó al hombre lo llamó Adam. Si leemos esto en el idioma original hebreo, hay un juego de palabras. "Adamá" es tierra, por lo cual Adam es el ser de la tierra. Es decir, todo ser vive de la tierra. Esto establece la conexión entre la tierra y la vida humana en la Creación, venimos de ella, vivimos en ella, dependemos de ella. Esta base es suficiente para comprender que, en la teología judeocristiana, la espiritualidad tiene mucho que ver con la Tierra y nuestra responsabilidad con esta. De hecho, me parece que una reconciliación con el Dios Creador debe cambiar también nuestra perspectiva sobre su Creación.

Uno de los profetas Indígenas de Norteamérica, Seathl sentenció muchos años atrás, tras ser conquistados por los europeos: “Los blancos también pasarán, quizás más pronto que otras tribus. Continúen contaminando su lugar de reposo, y algún día se sofocarán en su propia basura… será el final de vivir y el principio de la supervivencia…”.

Saturday, March 28, 2015

¿Cristianismo sin Cristo?

Cristo y Cristianismo, en ocasiones, son dos cosas completamente opuestas...
¿Cuánto se parece el cristianismo que practicamos en el siglo 21 a las enseñanzas de Jesús en el siglo 1? ¿Cuán cerca o lejos estamos de Jesús de Nazaret, o al menos, de lo que nos enseñan los evangelios acerca de él?
Aproximadamente cien años luego de la existencia de Jesús surge un sistema de pensamiento llamado el gnosticismo. Es complejo, pero "a vuelo de pajaro", estas personas afirmaban que Dios y los seres humanos participan de dimensiones totalmente distintas. Es decir, hay una realidad espiritual y una material. Dios se encuentra en esa dimensión espiritual a la cual los seres humanos no tenemos acceso, por vivir en una realidad física material. Solamente ciertas personas exclusivas tienen acceso a ese mundo espiritual a través de un conocimiento especial o gnosis (conocimiento en griego), de ahí el nombre gnosticismo. Este tipo de pensamiento fue condenado como herejía por los cristianos y cristianas de los primeros siglos.
Este sistema, a su vez, es influenciado por otro sistema filosófico de la época, el platonismo. Platón es un filósofo que plantea su filosofía aproximadamente 500 años antes de Cristo en Grecia. Aportó muchísimo, pero para efectos de este escrito, es importante explicar una de sus enseñanzas. Utilizaba un mito para explicar la manera en que comprendía la realidad: el mito de la caverna.
Un hombre nació y creció en una caverna mirando una pared y con una fogata detrás de él. Entre el fuego y el hombre pasaban personas, pero el hombre, de espaldas a estas, solo veía las sombras. Pensaba que dichas sombras eran lo real, pero se equivocaba; porque nunca tuvo acceso a ver las personas reales. Así somos los seres humanos, afirmaba Platón, tenemos acceso a las sombras, a lo irreal que es este mundo físico y material. Sin embargo, a la realidad verdadera, espiritual, donde se encuentra Dios, no tenemos acceso, por vivir en el mundo de las sombras. Esto se conoce como el dualismo platónico.
Evidentemente, la teología cristiana desarrollada por la Iglesia, estuvo altamente influenciada, tanto por el gnosticismo, como por el platonismo.
¿No es suficiente, como muestra, el discurso de muchos cristianos y cristianas hoy día?
Que si una "revelación especial que Dios me dio"...
Que si "el cuerpo es la cárcel del espíritu"...
Que si "vamos a entrar en la presencia de Dios" (como si tuviésemos que entrar en esa otra dimensión a la cual no tenemos acceso)...
Todo esto es la influencia del gnosticismo y el platonismo. Las escuchamos continuamente, y las aceptamos como parte integral de nuestas doctrinas y nuestra fe. Sin embargo, ¿de dónde provienen estas afirmaciones? ¿Qué hay detrás de esto? No tanto Jesús, sino Platón, gnosticismo, etc.
Jesús no habló de accesos exclusivos a Dios; tampoco de revelaciones especiales para algun@s; ni degradó el cuerpo a una "chuleta" que nos aleja de Dios; ni presentó a Dios como un Ser inaccesible en una dimensión inalcanzable para el ser humano común. Estos discursos son "Cristianismo sin Cristo". De hecho, muchas de las enseñanzas de Jesús presentadas en los evangelios; nisiquiera nos atreveríamos a repetirlas en nuestras iglesias. Piénsenlo bien.
¿Alguien hoy diría en nuestras iglesias algo como: todos los pobres estarán en el reino de los cielos?
¿No?
Pues, ¿a qué se refería Jesús cuando dijo: bienaventurados los pobres porque de ellos es el reino de los cielos?
¿Alguien diría hoy en nuestras iglesias que aquellos y aquellas que alimenten a los hambrientos, visiten a los enfermos y a los encarcelados entrarán al reino de los cielos?
¿No?
Pues, ¿a qué se  refería  Jesús entonces cuando dijo exactamente eso?
¿Cristianismo sin Cristo?
Mucho Platón, mucho gnosticismo, mucho invento.... ¿poco Cristo?

Friday, March 13, 2015

¿Por qué tantas versiones de la Biblia?


¡Si no es la Reina Valera del 1960 no es palabra de Dios!
Así he escuchado a mucha gente decir; y ante la realidad de que hoy puedes ir a cualquier librería y conseguir un sinnúmero de distintas versiones de la Biblia, algunos y algunas toman posturas como: son buenas, pero la verdadera es la Reina Valera; o, prefiero esta a la Reina Valera; o, una de las más recientes que he escuchado: la Reina Valera es palabra de Dios, las demás son biblias satánicas... La realidad es que no creo en ninguna de las afirmaciones anteriores.
La Reina Valera del 1960 y la Biblia de Jerusalén católicas son, probablemente, las versiones clásicamente aceptadas dentro de las iglesias. Debo comenzar por afirmar que, para quienes estudiamos el texto en su idioma original, está claro que son excelentes traducciones, con un intento de acercarse lo más posible al idioma en que fue escrito, con todo y lo difícil que es esto. Sin embargo, hay algunas razones de peso por las cuales recomiendo otras versiones de la Biblia. Aquí voy a exponer breve y básicamente tales razones.
La primera tiene que ver con el lenguaje. La Reina Valera del 1960 fue escrita en un idioma poético, castellano de la década del 60. Ese no es el idioma cotidiano nuestro. ¿Alguien se levanta y piensa: ¡qué bienaventurado soy por levantarme hoy! O, le daré un buen ósculo a mi pareja. O, la concupiscencia me está afectando hoy... ¡Claro que no! Pues las versiones modernas han hecho el trabajo de traducir la Biblia a un idioma más cercano a nosotros y nosotras, y por lo tanto, más entendible. Me parece que hacer accesible las Escrituras a todos y todas debería ser una razón de peso para un cristiano o cristiana.
La segunda razón es más compleja, y tiene que ver con las diferencias que, probablemente te has percatado, que hay entre la Reina Valera y las otras. Intentaré explicarlo de una manera bien sencilla. Me limitaré a hablar del Nuevo Testamento, para no complicarnos mucho. Originalmente fue escrito en griego casi todo. Desde la década del 50 hasta principios del segundo siglo d.C. probablemente. No tenemos hoy los manuscritos originales que escribieron los autores, solo tenemos copias o manuscritos. 
En el siglo IV Jerónimo tradujo el texto de griego a latín, y el AT del hebreo y arameo al latín, en la traducción conocida como la Vulgata Latina. Esa fue la traducción que utilizó la Iglesia hasta el siglo 16. En ese siglo, un hombre llamado Erasmo presenta su traducción de la Biblia a su idioma original, o sea en el caso del NT, al griego. ¿Cómo lo hizo? Utilizó unos manuscritos en griego que tenía, aunque incompletos, del siglo 10 y 12 d.C. Lo que no tenía en los manuscritos, por ejemplo el libro de Apocalipsis, lo traduce directamente de la Vulgata Latina, o sea del latín al griego nuevamente. Esto implica traducción de traducción, lo cual plantea de por sí un problema. Esta traducción de Erasmo, por lo tanto, no está libre de "latinismos" por la influencia de la versión en latín, la Vulgata Latina. ¿Han notado que en Juan 1:1 no aparece el Verbo, sino la Palabra en las versiones modernas? Esto es por lo que estamos hablando. El término griego "logos" se traduce principalmente como palabra, no como verbo. ¿Por qué aparece como Verbo en la Reina Valera? Muchos pensamos que es un latinismo. En latín, palabra es verbum, y se tradujo a español como verbo, en vez de palabra. Las Biblias modernas corrigen eso, y esto es solo un caso.
Bueno, la traducción de Erasmo al griego se conoció como el "textus receptus" y fue el texto oficialmente utilizado por la Iglesia desde ahí en adelante. Cuando Casidoro de Reina y Cipriano Valera traducen la Biblia al castellano se basan en dicho "textus receptus".
¿Y las versiones modernas? No.
Las versiones modernas no se basan en el texto de Erasmo, sino en lo que se conoce como el texto crítico. 
¿Qué es esto? 
Resulta que en los últimos años se han descubierto manuscritos o copias del texto bíblico más antiguos que aquellos del siglo 10 y 12 en griego que Erasmo tenía en la mano. Tenemos fragmentos de manuscritos en un material llamado papiro que datan del siglo 2 d.C. y siglo 3 d.C. Y tenemos manuscritos en piel llamados códices del Nuevo Testamento casi completo del siglo 4 y 5. Los más importantes los han llamado Códice Vaticano, Códice Sinaítico y Códice Alejandrino. Los estudiosos y estudiosas del texto se percataron de diferencias entre los textos más antiguos y los más tardíos. Esas diferencias eran mínimas, pero en ocasiones, pueden implicar un cambio significativo en el sentido final del pasaje. De esa manera nace el texto crítico. Este intenta reconstruir lo que debe haber sido el texto original hipotético utilizando las copias más antiguas que tenemos a la mano.
¿Hace sentido que mientras más antigua la copia, más validez debe tener?
En la antiguedad no habían fotocopiadoras ni imprenta, la mayoría de los errores se deben a accidentes de los escribas de los manuscritos. Por tal razón, mientras más antigua la copia, más valiosa. Las versiones modernas de la Biblia utilizan el texto crítico para sus traducciones y de ahí las diferencias con la Reina Valera, por ejemplo.
¿Te interesa saber algunas de las diferencias más importantes y porqué entre el textus receptus y el texto crítico? Déjame saber...

Sunday, December 28, 2014

Una versión boricua de las "Bienaventuranzas"


Les ofrezco mi interpretación de las bienaventuranzas de Jesús con su explicación:

Traducción boricua de las bienaventuranzas:

Y subió Jesús a un monte y enseñaba:
Primeramente deben entender que Dios desea que sean felices; y entre tantas definiciones de felicidad, para Dios:

Son felices aquell@s que viven sin máscaras reconociendo su debilidad y vulnerabilidad porque han descubierto lo que significa depender del Dios que llama a l@s pobres: ricos, y a l@s débiles: fuertes. Esa gente tendrá una vida que trasciende lo que ven con sus ojos (reino de los cielos)...

Dios llama felices a quienes reconocen que esa pérdida, ese dolor, es real; pero a través de sus lágrimas, pueden ver al Dios que nos invita a levantarnos porque estamos derribad@s pero no destruid@s...

Feliz es la gente equilibrada y balanceada porque permanecerá y heredará la tierra. Es decir, serán conquistador@s porque primeramente aprendieron a conquistarse a sí mism@s...

Felices son quienes pueden ver más allá de si mism@s para sentir el dolor ajeno en sus entrañas; y han conocido el arte de la empatía y solidaridad, porque en el proceso le han encontrado sentido a la vida.

Felices l@s inconformes porque han abierto los ojos para ver que fueron cread@s para mucho más, y descubren la verdadera esperanza...

La verdadera felicidad se experimenta cuando lo que es puro, no es lo que se puede ver físicamente y se puede cambiar con pedazos de tela o peinados distintos, sino el corazón, lo interior, las intenciones.

Felices aquell@s que deciden convertir la paz en su poema; que se construye desde el dolor, desde las raíces de amargura, desde el orgullo herido... quienes tal hagan, el mundo, tarde o temprano, l@s reconocerá como hij@s del Dios de paz...

La verdadera felicidad la experimenta la gente que ha decidido ser una voz para quienes no tienen voz. Quienes comprenden que el reino de Dios siempre está en el mundo de la mano de la verdadera justicia, por eso ese reino le pertenece a esta gente, no en el futuro, sino aquí y ahora...

  

Explicación:

…subió al monte... y les enseñaba diciendo: bienaventurados los pobres en espíritu... (Mt. 5)
Si alguien me pregunta: ¿en qué consiste la vida cristiana? Respondería: lee el "sermón del monte", ese discurso de Jesús que encuentras en Mateo 5-7. Lo interesante es que el inicio del discurso es: "las bienaventuranzas". Esto tiene unas implicaciones tremendas para nuestra vida. Bienaventuranza es una palabra que está en desuso en nuestro vocabulario. El término original en griego es "makarios". Había para aquel tiempo una isla en el Mediterraneo cuyos habitantes eran llamados "makarios" porque era la gente más feliz que pudieses conocer. Porque esta palabra realmente significa felicidad. Según Jesús, la gente que se llaman sus discípul@s son definid@s por la felicidad. En otras palabras, este discurso sobre la vida cristiana de Jesús comienza por lo primero: DIOS QUIERE QUE SEAS FELIZ. ¿Puedes creer esto? Esto es lo primero...

Bienaventurados los pobres en espíritu...
Para Jesús este es el principio de la felicidad, ser pobres en espíritu. Había dos tipos de pobres en aquel tiempo. En griego se llamaban los "penés" y los "ptojos". Estos últimos eran más que pobres, gente que dependía  literalmente de la caridad de otras personas, no poseían nada. Cuando el verso habla de los pobres en espíritu, se refiere a los "ptojos", es decir: quienes que reconocen su total dependencia del amor, el cuidado y la provisión de Dios. L@s que no tienen miedo de reconocer su debilidad, su vulnerabilidad, su escasez. L@s que pueden quitarse las máscaras de superioridad para con humildad reconocer su fragilidad, y como dijo el profeta: "diga el débil fuerte soy"; o como Pablo: "en mi debilidad es que Dios se hace fuerte"...

...Bienaventurados los que lloran porque serán consolados...
Esto me hace recordar un "corito" que se cantaba mucho: "No puede estar triste un corazón que tiene a Cristo..."
Se nos olvidó lo que es felicidad para Jesús. Él llamó felices a l@s que lloran. Aquí se refiere a un llanto amargo, de duelo, de pérdida. Para Dios la felicidad trasciende la realidad de que en ocasiones vamos a perder gente y cosas que amamos en la vida; en ocasiones las circunstancias van a ser al revés de lo que esperábamos; en ocasiones se va a ver oscuro, como un valle de sombra. Va a doler, nos va a golpear, y vamos a llorar, a veces amargamente. Pero Jesús te llama feliz, aún en el llanto y el dolor, eres feliz. ¡Estás derribad@, pero NO destruid@! ¿Cómo puede estar tan seguro Jesús? Porque Dios ve tanto tu presente como tu futuro, y en ese futuro te espera ser consolad@. Esta palabraen el original es "parakaleo": consolad@, animad@, motivad@. Era ir al lado de los guerreros en la guerra diciéndoles: "¡tú puedes! ¡vamos a ganar esta batalla!
¡Así es Dios!

… bienaventurados los mansos porque ellos heredarán la tierra…
"Sean mansos... no mensos..."
Siempre me dijeron esto en relación a que ser mansos no significaba, como mucha gente piensa, dejar que te pasen por encima, que te maltraten, que te humillen. Para Jesús ser mans@s es una de las claves de la felicidad. En el idioma original del evangelio de Mateo, el término es "praus". Para comprender plenamente su significado debemos considerar a Aristóteles. Este lo definía como el punto medio, el equilibrio. Es decir, siendo un extremo la ira descontrolada y el otro la total ausencia de ira o la inacción ante la injusticia; entre medio de ambos extremos se encuentra el balance (praus). La gente que son "praus" no convierten la ira en su amo, ni son esclavizad@s por el descontrol. Por otra parte no se mantienen inertes ante la injusticia; y saben que su dignidad como creación divina es demasiado importante como para ser pisotead@s por cualquiera. Esa gente es feliz. La gente equilibrada y balanceada permanecerá y heredará la tierra. Es decir,  serán conquistador@s porque primeramente aprendieron a conquistarse a sí mism@s... Eso es verdadera felicidad...

...bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia...
¿Cuántas veces ayudando a otr@s has sentido una alegría, una satisfacción diferente y hasta le has encontrado sentido a la vida cuando parecía no tener? Jesús sabía que para ser felices no podíamos seguir pensando únicamente en nuestro propio bien, en nuestros deseos, en nuestra "bendición"; había que mirar a la gente que nos rodea...
Misericordia en el idioma original es "eleos",  pero probablemente el autor está pensando en un término de su idioma natal hebreo: "rajam". Es la palabra que se utiliza en la biblia hebrea y su traducción literal es vientre. Porque la verdadera compasión es la que siente una madre por la criatura de su vientre. Es la compasión que Dios siente, según los autores bíblicos, por los seres humanos; y la que estamos llamad@s a sentir también si queremos ser felices. Es empatía, que significa sentir el dolor con la gente. Es solidaridad con la necesidad de mi herman@. Es llorar con l@s que lloran y reir con l@s que rien. Hay una palabra más: cuando Jesús sentía profunda compasión por la gente se utiliza en el NT la palabra "splajnizso". Esta se traduce como intestinos. Es decir, cuando ante el dolor ajeno se te revuelca el estómago, lo sientes en tus entrañas, entonces eres misericordios@.
Felices son quienes pueden ver más allá de si mism@s para sentir el dolor ajeno en sus entrañas; y han conocido el arte de la empatía y solidaridad, porque en el proceso le han encontrado sentido a la vida. Un día, en tu propio dolor, otr@s serán felices llorando contigo...

... bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados...
Para comprender lo que significa tener hambre y sed de justicia aquí, necesitamos entender que Jesús estaba, y le hablaba, a gente que se sentía decepcionada e inconforme con el sistema. Un sistema representado principalmente por la estructura opresiva del imperio romano que había convertido a la gente en instrumentos de producción; e imponía un estilo de vida que deshumanizaba y le restaba el verdadero valor a la gente: lo que eran... Por otra parte representado por la estructura religiosa que, en lugar de provocar el encuentro entre esa gente y Dios, lo hacían cada vez más "cuesta arriba" con su hipocresía y extremos legalistas. Las personas que escucharon esto por primera vez eran las víctimas de ese sistema, pero era necesario abrir los ojos; porque ante esta realidad que Jesús llama injusticia, la verdadera infelicidad era aceptarla con resignación. Ahora bien, quienes han sentido alguna vez el fuego del incomformismo en sus huesos; quienes han abierto los ojos y saben que debe haber algo más; otra forma de vivir; eso que Jesús llama "el reino de Dios y su justicia"; es@s han dado un primer paso hacia la felicidad. Según Jesús, no sentirnos conformes revivirá la esperanza de una vida libre del sistema que deshumaniza, que resta nuestro valor y nos aleja de Dios, en nombre de Dios... Felices l@s inconformes porque han abierto los ojos para ver que fueron cread@s para mucho más, y descubren la verdadera esperanza...

... bienaventurados los de corazón limpio porque ellos verán a Dios...
Tenemos que entender que cuando Jesús pronuncia estas palabras originalmente, su audiencia era, en su mayoría, judí@s. Para est@s la cuestión de la limpieza o pureza era muy importante. Todo debía ser purificado, desde alimentos hasta muebles y casas. Incluso toda persona debía limpiarse para poder entrar al Templo en estanques de agua que cubrían sus cuerpos enteros. La gente religiosa de la época de Jesús entendía que su misión era velar que se cumpliera con el sistema de pureza y salvaguardar así su religión. Siempre la religión ha establecido reglas para que l@s creyentes tengan una buena apariencia externa, "pura" y "limpia" según sus estándares. La imposición de todas esas reglas terminan robando la libertad y  felicidad de est@s. Según Jesús, la verdadera felicidad se experimenta cuando lo que es puro no es lo que se puede ver físicamente y se puede cambiar con pedazos de tela o peinados distintos, sino el corazón, lo interior, las intenciones. Esa es la gente que puede ver a Dios en sus vidas, porque el ser humano mira lo que está delante de sus ojos; pero el Señor mira el corazón...

...bienaventurados los pacificadores porque ellos serán llamados hijos de Dios...
Para comprender que quiso decir Jesús es necesario saber cómo se define un pacificador/a. No es lo mismo la paz que el pasivismo, porque la paz que calla ante las injusticias es pasivismo.
La palabra en griego que utilizó el autor del evangelio es "eirenopoioi". Esta es una palabra compuesta de "eirene", que es paz en griego; y "poio" que significa literalmente hacer algo. Pero hay algo más profundo con "poio". Cuando se tradujo la Biblia hebrea al griego en la traducción conocida como la Septuaginta; en el texto de la creación de Génesis 1, al inicio: "creó Dios", se tradujo con este verbo "poio". Es decir, que se puede decir que en el vocablo bíblico se trata de crear algo desde la nada. De ahí sale la palabra en español poema. O sea, Dios crea de manera poética su creación. Retomando la bienaventuranza: Jesús considera felices a quienes hemos comprendido que la paz surge de la nada, como la creación;  del caos; del desorden; de las tensiones; de los insultos; de los rencores... Felices, quienes desde esa "nada", deciden convertir la paz en su poema; que se construye desde el dolor, desde las raíces de amargura, desde el orgullo herido... quienes tal hagan son felices; y el mundo, tarde o temprano, l@s reconocerá como hij@s del Dios de paz...

...bienaventurados quienes han sufrido persecución por causa de la justicia porque de ellos es el reino de los cielos...
Desde que tenía dos años, sabía que mi hija  tendría un alto sentido de justicia. Si le levantabas la voz a alguien; y lo consideraba injusto, vendría a reclamarte. Nunca intenté reprimir eso; pues, como enseñó Jesús, la gente con ese alto sentido de justicia; dispuesta a defender las causas más nobles; a levantar la voz por quienes no tienen voz; a luchar por la igualdad entre los seres humanos en favor de l@s de abajo; esa gente ha encontrado la verdadera felicidad en esta vida y en la venidera... Esto, a pesar de que quienes defienden la justicia, a veces, o casi siempre, van en contra de la corriente; en contra del sistema; en contra del mundo; razón por la cual son perseguid@s. Sin embargo, todas las persecuciones, privaciones, miradas "por encima del hombro" y marginaciones, no comparan con la felicidad que brinda saber que mi causa es justa y verlo en la mirada reluciente de aquell@s que habían perdido la esperanza, pero que tras nuestros pequeños actos de justicia, pueden vislumbrarla "al final del tunel"... El reino de Dios siempre está en el mundo de la mano de la verdadera justicia, por eso ese reino le pertenece a esta gente, no en el futuro, sino aquí y ahora...


Wednesday, October 22, 2014

Un Padre Nuestro Boricua


Para presentar cuál sería la traducción boricua del Padre Nuestro, permítanme explicar mejor qué significaron sus palabras para la audiencia original, y luego traerlo al Puerto Rico del siglo 21.

Padre Nuestro que estás en los cielos...

 Llamar a Dios Padre es una de las enseñanzas más significativas de Jesús; pero no solo padre... La palabra aramea (idioma que habló Jesús) es Abba. Ab sería padre, Abba es más.  Es el balbuceo de un bebé,  es un diminutivo que apunta a lo íntimo,  es decirle Papito, Papi, Papacito. Es trascender los preceptos de la religión judía por una relación basada en la confianza y dependencia del Papito nuestro.
 Pero algo más... Llamar a Dios Padre es también un compromiso de que quienes me rodean se llaman hermanos y hermanas...

... santificado sea tu nombre...
 Esta parte de la oración es interesante. De seguro tú y yo no podemos brindarle más santidad al Nombre Divino; de manera que ¿a qué se refiere esto?
 Tanto en griego como en hebreo, santidad (kadosh {hb.} / jaguios {gr.}) no apuntaba a lo moral y ético necesariamente, sino a declarar algo separado, o decir que era lo otro, era distinto. Decir Dios es santo es, como decía Barth, que era el Absolutamente Otro; o como decía Otto: el Misterio Tremendo... esto significa que Dios tiene que continuar provocando en nosotr@s el asombro, decir "wow" cada vez que nos referimos a Él. Cuando sabemos "tanto" acerca de Dios que lo convertimos en el objeto de nuestro estudio y lo sometemos a nuestros entendimientos religiosos personales, necesitamos santificarlo; o sea, reconocer el Misterio Tremendo, el Otro que tiene la última palabra y no nosotr@s...

… venga tu reino…
Es difícil, viviendo en un sistema de gobierno democrático, comprender lo que era un reino en la antigüedad. El reino no era un pedazo de tierra. Era un sistema de valores, una lealtad absoluta al rey del reino. Se honraba al rey con todo, hasta con la vida misma. El reino de Dios es afirmar que, a pesar de vivir bajo el sistema que me ha tocado, mis valores son los de otro reino; uno donde se ama a los que me hacen daño, uno donde la justicia y la igualdad son posibles; uno donde los de abajo son los de arriba; donde la gente vale por lo que es y no por lo que tiene. Venga tu reino es todo eso y más…

... venga tu reino... (Parte 2)
 Esta parte de la oración no es más una petición que una afirmación. Diría: ha venido tu reino, o tu reino está aquí. ¿Por qué digo esto? Porque el verbo (venga) en griego, el idioma original del texto, está en pasado (aoristo) lo cual implica algo que ya ocurrió. Esta afirmación es el momento en que todo lo que hasta ahora se ha comprendido como trascendente, más allá y misterio en la oración, se hace presente aquí y ahora. Este reino se comienza a participar en esta vida... a pesar de...
 No hay aquí calles de oro ni mar de cristal; no es perfecta esta vida; pero ya somos parte de un reino que encarna a Dios en l@s de abajo, en la necesidad; y se inserta en nuestra existencia con una agenda clara: transformar el mundo...

... Sea hecha tu voluntad como en el cielo, así también en la tierra...
 La "voluntad" de Dios para mucha gente puede ser algo bastante complicado, sobretodo por las implicaciones religiosas que la palabra en sí tiene. Preguntas como: ¿estás en la voluntad de Dios? ¿estás haciendo la voluntad de Dios? Son ejemplos de cómo esta palabra crea cierta ansiedad y tensión en quienes deseamos cultivar nuestra relación con Dios, nuestra espiritualidad. El término que se utiliza en la oración (voluntad) en su idioma escrito original es "zelo". Esto significa un deseo intenso. En otras palabras: que el intenso deseo de Dios se cumpla en nuestra vida. ¿Se siente distinto esto? El Padre tiene un deseo intenso. Jesús describió este deseo así: que ames a Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas...
 Que se cumpla Tu deseo: que el amor que recibimos de Tí, sea la razón de amarte. Que si en el espacio trascendente, ese llamado cielo, permanece el amor; que así sea aquí y ahora también...

... El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy...
 Hoy casi 1, 000 millones dormirán sin poder comerse un plato de comida. Desde nuestra privilegiada posición es difícil comprender el sentido de esta parte de la oración. Si no vives subsistiendio día a día literalmente como la gente que escuchó esta oración originalmente; que no sabían si mañana comerían o no, es difícil comprender esto. Jesús habla del Padre que está consciente; que se encarna en el hambre también; que puede comprender la tensión y la ansiedad que provoca sentirnos desprovist@s de tantas cosas; y que viste las flores, alimenta las aves y nos llama a confiar...
 ¿Y los 1,000 millones? El Padre espera que tú y yo seamos la respuesta a sus oraciones por el "pan de cada día" que no les llega por la desigualdad que hemos creado aquí...

... y perdona nuestras deudas como también perdonamos a nuestros deudores...
 El perdón es el tema principal de la oración, como al final lo enfatiza Jesús: "porque si perdonan... también serán perdonad@s". Pedir perdón significa reconocer que tengo deudas. Por ejemplo: ¿a cuánta gente le debo amor? ¿a cuánta gente le debo justicia? ¿a cuánta gente le debo servicio? ¿a cuánta gente le debo un abrazo, una palabra de afecto? Cuando no lo hemos hecho a nuestro prójimo,  no lo hemos hecho a Dios enseñó Jesús. Pero el Padre es perdonador, en el idioma original, deja ir (afesis). Si el Padre "deja ir", dejemos ir también nosotr@s...

... Perdona nuestras deudas como también perdonamos... (Parte 2)
 Para comprender porque Jesús enseña a orar: perdona nuestras deudas, hay que entender algo del contexto en que vivió él y la gente que le rodeaba. En Israel en el primer siglo todo el mundo tenía deudas. Se pagaba casi 80% en impuestos. L@s pobres le debían al gobierno romano, al gobierno judío y peor aún, al Templo. ¿Por qué? Porque tus pecados eran perdonados cuando ofrecías sacrificios que tenías que adquirir en el Templo a precios inaccesibles para la gente. Como seguías pecando, tu deuda crecía, hasta que era imposible relacionarte con el Dios del Templo. Esa deuda solo podía perdonarla el sacerdote a través de los sacrificios.
 Jesús nos muestra al Padre que perdona nuestras deudas a pesar de que un sistema religioso no esté dispuesto a perdonar.
 Hoy eres perdonad@, libre de las deudas de culpa que la religiosidad quiso imponerte...

... Y no nos metas en tentación mas líbranos del mal...
 ¿Qué clase de Dios estaríamos afirmando si nos "mete" en la tentación? ¿Estaría tirando una cascacarita a ver si te resbalas para entonces condenarte? ¿Qué implica tener que pedir a Dios que no nos meta en la tentación?
 Los verbos que se utilizan en esta oración están en un tiempo pasado en griego (aoristo). Si lees esto en su idioma original diría: "No nos metiste en la tentación"; por lo cual es una afirmación de que Dios no tienta a nadie, ese es el verdadero sentido. Esta es la parte de la oración en que reconocemos que, mi crisis, mi momento difícil, mi fracaso, mi enfermedad no son resultado de un Dios que me está castigando o haciendo pagar por mis errores o por mi pasado...
 Es la parte de la oración en la cual llego al Padre con mis heridas, con mis marcas y, a pesar de todo esto, y con todo esto, podemos acercarnos al Dios que nos libra del mal aún de maneras que no entendemos... Gracias por mostrarme que este momento difícil no es una señal de que me has abandonado, sino de que me estás librando, liberando, alivianándome de "cosas" que no me permitían crecer...
 

Un Padre Nuestro Boricua
Papito nuestro, que me recuerdas que no estoy solo en este mundo; y que trasciendes mi vida y mis limitaciones.
 Eres el Misterio Tremendo que me asombra más cada día...
 Comprendo q tu reino es una dimensión que vivimos aquí y ahora, lo cual nos hace parte de la solución y no del problema...
 Que el deseo intenso que hay en Ti sea cumplido en nuestra vida, pues lo hemos descubierto: que te amemos más allá de todo...
 Que la ansiedad y la tensión que me provoca enfocarme en las cosas que necesito no me ciegue de la realidad: si alimentas las aves, también nos darás lo necesario para nuestras habichuelas y para aquello de lo que realmente carecemos; pero que también seamos nosotr@s la respuesta a la oración de quienes tienen hambre...
 Reconozco que debo tanto: debo amor, debo perdón, debo abrazos, en fin, soy deudor. Al comprenderlo, me asombro del Dios que ha dejado ir todo eso, dándome una nueva oportunidad de saldar mis deudas. En Tí he encontrado el perdón que sana, lo cual me provoca sanar a otros y otras con mi perdón...
 Finalmente, gracias por mostrarme que este momento difícil no es una señal de que me has abandonado, sino de que me estás librando, liberando, alivianándome de "cosas" que no me permitían crecer; y gracias porque a pesar de las marcas que me ha dejado la vida puedo reconocer esto y seguimos aquí confiando...
 ¡Padre, estás por encima de todo; eres otra cosa; estás brutal!!

Sunday, August 24, 2014

¡No te contamines con la "chusma" del mundo!

L@s impíos, l@s incrédul@s, l@s pecador@s, l@s apartad@s, l@s mundan@s; y cuantos otros epítetos hemos utilizado para referirnos a esas personas que catalogamos como los "del mundo". ¿Cuántas veces nos hicieron sentir más sant@s o espirituales porque decidimos apartarnos de tales personas "del mundo" para no contaminarnos? 
El evangelio de doña Florinda (no te juntes con esa chusma); pero definitivamente, no el de Jesús de Nazaret.
Que nadie intente tergiversar más su enseñanza. A él le llamaban el "amigo de los pecadores". Ese era el título que le otorgó la gente religiosa. Él se llamaba a sí mismo un médico para los enfermos. Y ¿de dónde sale la disparatada idea de que tenemos que apartarnos de la gente no cristiana, contrario a las acciones de Jesús? 
De una mala interpretación.
Tomemos un ejemplo de lo que pretendo ilustrar brevemente. 
I Juan 2:15-16
"No amen a este mundo ni las cosas que les ofrece, porque cuando aman al mundo no el amor del Padre en ustedes.
Pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico, un deseo insaciable por todo lo que vemos, y el orgullo de nuestros logros y posesiones. Nada de eso proviene del Padre, sino que viene del mundo." (NTV)
La palabra mundo aquí, como en los demás textos, no tiene nada que ver con la gente, ni con la Tierra como planeta, ni con la playa, ni nada de eso. El término que se utiliza es "kosmos". ¿Qué quiere decir esto?
La palabra cosmético en español proviene de "kosmos" y nos ayuda a comprender su sentido. ¿Qué es un cosmético? Es algo que ayuda a resaltar la belleza natural de una mujer, no es la belleza, sino lo que la resalta. Es decir, es superficial. El "kosmos" se refiere a eso superficial que impera en el mundo, o sea, el sistema en que vivimos. Ahí es que está el problema. Y ¿qué pretende este sistema? Entre otras cosas, el autor del texto bíblico que citamos (I Juan) sugiere tres cosas.
1. El intenso deseo por el placer físico. 
En su época, los filósofos epicúreos y algunos estoicos, pretendían reducir la vida a las sensaciones. Si me hace sentir bien, es bueno. Esto no resuelve nada, solo es una actitud de escape temporero que te enajena de la realidad. Es lo mismo que hoy decir: "el cuerpo te la pide"; o pretender que el culto sea un escapismo de gozo momentáneo sin transformación. Porque a veces encontramos el cosmos (el sistema) dentro de las paredes de la iglesia...
2. Un deseo insaciable por todo lo que vemos. ¿No nos sucede? Terminamos comprando cosas que creemos necesitar y nos venden la idea de que nos traerán felicidad. Al final seremos esclavos de las deudas, de lo material. ¿Por qué? Porque el cosmos nos quiere enseñar que VALEMOS POR LO QUE TENEMOS Y NO POR LO QUE SOMOS. Este sistema, que está metido en las arterias de la iglesia (cada vez que alguien llega con un "carrazo" nuevo y alguien dice: ¡Como Dios te ha bendecido! sin pensar que, a veces, ese carrazo significará la debacle espiritual para esa persona), pretende esclavizarte a esa filosofía: si tienes más, vales más...
3. El orgullo por nuestros logros y posiciones. En este cosmos superficial, los títulos y las carreras anteceden a la propia gente, y cuando sucumbes a esto, te has convertido en parte del cosmos. Este es implacable. Cada vez exigirá más de tí como los dioses y diosas de la antiguedad que pedían sacrificios de niños y cortarse los brazos para estar en paz con ellos y ellas. El mundo esclaviza, enajena, le resta valor a tu ser, pero Jesús dijo: "confíen, yo he vencido al mundo"...
Quiero desintoxicarme del mundo para acercarme al mundo como nuestro Señor. Quiero andar con la "chusma" porque aún tienen esperanza y son el escenario de Dios. 
Aléjate del mundo (kosmos) y acércate a la gente...
Vivamos el evangelio de Jesús y no el de doña Florinda...

Sunday, August 17, 2014

Una Fe Tóxica

Algunas personas piensan, por mi estilo, que soy un rebelde sin causa; o que simplemente estoy lanzando críticas destructivas a diestra y a siniestra. En ocasiones me han sugerido que mi problema es de índole psicológico, que se trata de un conflicto con las figuras de autoridad o con las estructuras.
Es posible que sea un poco rebelde (aunque nunca sin causa); que sea crítico (constructivo, no destructivo); que tenga algún tipo de trauma psicológico en la vida (¿quién no lo tiene?). De hecho, no me preocupa mucho lucir vulnerable, pues creo que en la vida las vocaciones deben trascendernos como personas, y también deben trascender nuestra propia historia. Además, creo que ya es hora de que se considere a quienes predicamos, enseñamos o tenemos alguna posición de liderazgo como lo que somos: seres humanos...

Me parece que, más allá de mi limitado ser, represento una generación que tiene dudas e interrogantes, y que son válidas. Que hemos perdido el miedo a cuestionar la estructura, el sistema, el "estatus quo"; pues la historia nos ha mostrado el lado más oscuro y cruel de la religión que aumenta su poderío sin controles, sin cuestionamientos, sin auto-reflexión y auto-crítica. La religión que ha aplastado, matado, maltratado y marginado a quien no piensa igual o se somete incuestionablemente a su autoridad que caracterizan como divina. Este pensamiento religioso; llámese Islam, Budismo, Yoruba, Judaísmo, Neo-ateísmo (que para mí es una forma de religión) o Cristianismo (con todas sus expresiones), inserta en la psiquis de las personas una fe tóxica.
Una fe que envenena, que adormece, que enajena. Para lograr su agenda siniestra y destructiva, esta fe utiliza a conveniencia textos sagrados escogidos para que terminen dándole un "espaldarazo divino" a su veneno. ¿Cuáles pueden ser algunas de las señales de que mi fe, o la que se intenta pregonar en nuestras cominidades es tóxica? No hay manuales al respecto, pero en mi opinión, desde mi perspectiva cristiana, propongo varias preguntas:
¿Esta fe no se traduce en verdadero, visible y práctico amor al prójimo (que Jesús enseñó que era el fin y resumen de la Ley)?
¿Esta fe me convierte en víctima de un(a) líder manipulador(a) u opresor(a) que no promueve mi crecimiento y mi paz? O peor aún,
¿Esta fe me convierte en una o una líder victimario(a) que manipula u oprime y no promuevo el crecimiento y paz de la gente?
¿Esta fe genera un discurso que le roba la esperanza a la gente, que promueve el sentido de culpa y que parece no tener como fin la restauración? (Como Jesús que restauró a Pedro a pesar de, y como Pablo que sugiere lo mismo en Gálatas 6:1)
¿Esta fe genera discursos que dividen, fragmentan, separan a los seres humanos y a la comunidad de fe?
¿Esta fe nos hace pensar que somos superiores, más santos o espirituales, más dignos, o simplemente con el derecho de marginar y subestimar a otros seres humanos en el nombre de Dios?
¿Esta fe se sostiene con discursos de terror, su fundamento es el miedo?

Si la contestación de alguna de estas preguntas es afirmativa, entonces podemos estar experimentando una fe tóxica. La lista de gente maltratada, marginada y herida por la práctica de este tipo de fe es muy extensa ya. Te puedes desintoxicar hoy, no tienes que vivir así... no tienes que vivir así...